Año nuevo
Siempre me ha intrigado el afán que tenemos los seres humanos de marcar hitos en nuestras vidas. La importancia que damos a los aniversarios, a los cambios de año...
Quizás simplemente pensamos que suponen un punto de inflexión, como si todo o parte fuera a cambiar por el simple hecho de que se cumpla un año más de algo: un año nuevo, un año más desde nuestro nacimiento, desde la primera vez que hicimos algo, que conocimos a alguien, que...
O quizás lo consideramos como pequeñas batallas ganadas al tiempo...
No lo sé, pero debo reconocer que soy de las que no puede evitar recordar las fechas y los aniversarios, de las que, sin saber porqué, siente algo especial cuando cambia el año, y no puede evitar hacer balance de lo pasado.
Se acabó el 2007. En este pasado año ha habido de todo, pero creo que el balance es claramente a mi favor. Hasta el último minuto me dio sorpresas... gratas sorpresas.
El 2008 no comenzó como yo hubiera querido, por prudencia o falta de valor, pero aún así la compañía fue grata. No tengo propósitos de año nuevo, que estoy cansada de no cumplirlos, sólo lo que me quiera deparar el año.
Sólo me queda desearos a todos los que pasáis por aquí: ¡FELIZ 2008!
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