Respeto

"No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor.
El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás,
el mismo respeto que se tiene por la propia."
Mahatma Gandhi
El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás,
el mismo respeto que se tiene por la propia."
Mahatma Gandhi
Sólo tiene 17 años, es una cría, igual que lo soy yo. Por muy maduras que nos queramos considerar la verdad es que sólo somos unas crías.
Cuando ha levantado la vista y me ha mirado he sabido cuál había sido el resultado, sin necesidad de verlo en el predictor que me tendía.
A ella siempre le encantó el rosa. Supongo que el que la noticia tenga ese color no deja de ser irónico.
No puedo por menos que llevar la mano a mi vientre. Ahora el bebe habría tenido 5 meses.
- ¿Qué vas a hacer?
- No lo sé...
Su hermano pequeño empezó a aporrear la puerta del baño gritando:
- ¡Dejadme entrar! ¿Qué estáis haciendo?
- ¡Lárgate enano! - grita justo antes de echarse a llorar.
- No puedo abortar, Clara. No podría soportar la idea de haberlo matado.
- No es un bebe, Sara, todavía no. Es sólo un montón de células.
- Para mi no... No estaría bien. - dice y al mirarme se da cuenta y añade - Lo siento, no quería decir eso...
- Sí, si lo querías decir. Sé de sobra lo que pensaste cuando decidí abortar... pero yo no podía tenerlo, no habría sido una buena madre, no estaba preparada, ni tú tampoco lo estás. Y tampoco habría podido darlo en adopción...
- No creo que nada te prepare para ser madre.
- Probablemente no, pero al menos tendrías algo más de experiencia en la vida.
- Puede, pero...
- Sabes que renunciarás a todo ¿verdad?
- Es mío, es parte de mi... - dice sollozando.
- Sabes que puedes contar conmigo ¿verdad? - digo mientras la abrazo tal y como ella hizo hace un año.
- Sí, siempre amigas.
Puede que al final la amistad, la convivencia, todo, se reduzca a eso, a algo tan sencillo y a la vez tan complicado como respetar al otro y sus decisiones, por muy equivocadas que éstas nos parezcan, y simplemente estar ahí.
Cuando ha levantado la vista y me ha mirado he sabido cuál había sido el resultado, sin necesidad de verlo en el predictor que me tendía.
A ella siempre le encantó el rosa. Supongo que el que la noticia tenga ese color no deja de ser irónico.
No puedo por menos que llevar la mano a mi vientre. Ahora el bebe habría tenido 5 meses.
- ¿Qué vas a hacer?
- No lo sé...
Su hermano pequeño empezó a aporrear la puerta del baño gritando:
- ¡Dejadme entrar! ¿Qué estáis haciendo?
- ¡Lárgate enano! - grita justo antes de echarse a llorar.
- No puedo abortar, Clara. No podría soportar la idea de haberlo matado.
- No es un bebe, Sara, todavía no. Es sólo un montón de células.
- Para mi no... No estaría bien. - dice y al mirarme se da cuenta y añade - Lo siento, no quería decir eso...
- Sí, si lo querías decir. Sé de sobra lo que pensaste cuando decidí abortar... pero yo no podía tenerlo, no habría sido una buena madre, no estaba preparada, ni tú tampoco lo estás. Y tampoco habría podido darlo en adopción...
- No creo que nada te prepare para ser madre.
- Probablemente no, pero al menos tendrías algo más de experiencia en la vida.
- Puede, pero...
- Sabes que renunciarás a todo ¿verdad?
- Es mío, es parte de mi... - dice sollozando.
- Sabes que puedes contar conmigo ¿verdad? - digo mientras la abrazo tal y como ella hizo hace un año.
- Sí, siempre amigas.
Puede que al final la amistad, la convivencia, todo, se reduzca a eso, a algo tan sencillo y a la vez tan complicado como respetar al otro y sus decisiones, por muy equivocadas que éstas nos parezcan, y simplemente estar ahí.
Etiquetas: Aborto, Pensamientos, Reflexiones, Relatos, Vida
